Las claves: un siglo después, el precio de la vivienda vuelve a provocar una huelga
Fomentar el crecimiento a base de aumentar la población sin atender sus necesidades es pan para hoy y hambre para mañana
En 1931, en Barcelona, se produjo una huelga de alquileres por la subida del costo de la vivienda. El aumento de población debido a inmigrantes, atraídos por las obras de la Exposición Internacional de 1929, superó la construcción de viviendas. La crisis económica provocada por el colapso de 1929 dificultó el pago de los arrendamientos.
La huelga se prolongó durante varios meses, culminando en el encarcelamiento de los organizadores, aunque las demandas perduraron toda la década. La historia parece repetirse, aunque en una espiral: el 11 de noviembre, se convocó una huelga general en protesta por el precio de la vivienda, sin mencionar la posibilidad de dejar de pagar las rentas.
La expansión de las ciudades debe ser rentable, lo cual es mucho menos posible que hace casi un siglo. El sindicato Fetico, principal en los grandes almacenes, busca acuerdos rápidos para evitar conflictos laborales graves. Este miércoles, anunció un convenio sectorial para negociar con Anged, que incluye a empresas como El Corte Inglés, Ikea y Carrefour.
También participarán representantes de otros sindicatos como CC OO y UGT. Se esperan conversaciones fructíferas. Puig está recuperando interés después de haber caído casi un 50% desde su salida a la bolsa hace dos años y medio, después de fracasar las negociaciones con Estée Lauder. La compañía busca fortalecer marcas para crecer orgánicamente o a través de adquisiciones, pero debe mantener el lujo y la belleza en un mundo cada vez más centrado en lo funcional y tecnológico.
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