Qué debe saber antes de dar el salto a jefe
Acceder a un puesto de responsabilidad implica una metamorfosis jurídica, funcional y personal para la que hace falta algo más que un aumento de sueldo. El profesional pasa de sujeto protegido a sujeto responsable, una transformación que puede cambiar su vida. Leer
Dedicar hasta el 80% de la jornada laboral a reuniones es uno de los requisitos para ascender a altas direcciones. La carrera profesional enfrenta el desafío de pasar del rol de ejecutor al de mandador. El Principio de Peter predice que los altos cargos pueden hacer competir a los ascendidos por su incompetencia. La transformación de identidad es no solo un cambio de estatus, sino de propósito. Un empleado debe cambiar de definir por su competencia a reflejar lo que el cliente o inversor necesita.
El contrato de alta dirección regulado por el Real Decreto 1382/1985 de 1 de agosto exige que se establezca el mandato real de la compañía. Además, se debe preguntar por quién está vacante, qué pasó con su predecesor y qué se espera que realice de forma diferente. El cambio profesional requiere negociar mucho más que solo salario y título.
Se debe entender el mandato real que la compañía espera del nuevo director. Se debe también preguntar por la razón de la vacante, qué sucedió con su predecesor y qué se espera que realice de forma diferente. Se debe concretar qué debe haber logrado en los primeros 12 o 18 meses para considerar exitoso el nuevo cargo. Antes de firmar el contrato, se debe negociar sobre paracaídas, bonos, retención a largo plazo y cláusulas de no competencia.
Es fundamental acudir acompañado de un abogado laboralista experto para estructurar blindajes efectivos.
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